Karo tribe

La muchacha de la foto estaba amasando sorgo en el interior de una cabaña, y todo su atuendo y adornos son completamente Hamer, con los que comparten además lenguaje. Su collar indica que es primera esposa. En un futuro compartirá marido hasta con otras tres. El niño lleva la típica pintura a base de tiza, y por supuesto ambas fotos fueron religiosamente pagadas, qué le vamos a hacer. Los Karo son una de las tribus más pequeñas del Valle del Omo, unas 3.000 personas, en comparación con los 40.000 Hamer.

The girl of the picture was grinding sorghum inside a hut, and all her attire and ornaments are Hamer, a tribe with which they share also the language. Her necklace shows that she is a first wife. In a future she will share husband with other three wifes. The boy wears the typical chalk painting and, of course, both photos were religiously paid, no way to do otherwise. The Karo are one of the smallest tribes in the Omo Valley, around 3,000 people, compared to the 40,000 in Hamer tribe.

El poblado Karo fue el último visitado de nuestro recorrido por las tribus del Valle del Omo, y llegábamos muy cansadas después de haber recorrido en jeep durante seis días horas y horas de caminos demoledores. Cinco poblados, cuatro mercados y una ceremonia ritual. Al día siguiente visitábamos el mercado de Turmi, donde habíamos establecido durante unos días nuestro cuartel general en un indescriptible hotel llamado Tourist Hotel, mejor no recordarlo. Yo estaba tan saturada de discutir precios, de oir la cantinela “money, money”, y de pelearme con turistas chinos que metían la cabeza en todas las fotos, que me quedé cómodamente sentada tomando cerveza fría en el bar del mercado. Había un billar muy animado, un porche a la sombra con cómodas sillas, una guapa chica preparaba la ceremonia del café, y al final fueron recalando todos los turistas que habían ido al mercado. Creo que hice dos fotos por aquello de decir “estuve aquí”.

The Karo village was the last one visited in our itinerary through the Omo Valley tribes, and we arrived exhausted after six days riding a jeep through devastating roads. Five villages, four markets and a ritual ceremony, this can be the summary. The day after we were to visit the weekly market in Turmi, where we had established our quarters in an indescribable hotel called Tourist Hotel. Once in the market I was so fed up with arguing prices constantly, with hearing the same old story “money, money”, with struggling Chinese tourists that spoiled all the shots, that I stayed comfortably sat in company of a cold beer in the market bar. There was a very lively pool table, a shadowed porch with comfortable chairs, a beautiful girl preparing the traditional coffee ceremony, and finally all the tourists visiting the market came by. I think I shot a couple of photos just to say “I was there”.

El próximo día iremos al norte de Etiopía para no aburrir al personal con las tribus. Next day we will go to North Ethiopia, I’m afraid you will get bored with the tribes.

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