Kids II

No todos los niños etíopes tienen la suerte, dentro de su desgracia, de estar bien alimentados, limpios, cuidados y con una educación como los niños “mingi” de Omo Child. La mayoría viven como la niña de la primera foto, tomada en Lalibella. Fueron muy amables conmigo, no solamente no pidieron dinero sino que me invitaron a pasar dentro de su casa.  Así que entré. No pude fotografiar el interior porque estaba casi completamente a oscuras, pero aun con luz no habría sido capaz. Literalmente se me encogió el corazón, tal era la miseria de la habitación.

Not all Ethiopian children have the luck of being well nurtured, clean, with shoes and an education as the “mingi” children are in the Omo Child Foundation. Most of them live like the girl of the first photo, shot in Lalibella. They were very nice to me, not only they didn’t ask for money but they invited me into their house. So I came in. I couldn’t shoot the interior because it was almost totally at dark, but even with light I couldn’t have been able to. Literally my heart sunk, such was the squalor of the only room.

Kids

Niños, muchos niños por todas partes, Africa tiene una vitalidad increíble en cuestión de natalidad. Lo necesitan para superar la gran tasa de mortalidad infantil. En 2012 murieron en Etiopía 75 bebés menores de un año de cada 1.000, en Noruega ese mismo año sólo murieron 3 bebés de cada 1.000 … A medida que van creciendo también mueren, aunque algo menos, así que puede decirse que los adolescentes africanos tienen mucha suerte, y efectivamente son fuertes y guapos, fruto de la selección natural.

Children, lots of children everywhere. Africa has got an unbelievable vitality regarding the birth rate. They need it to overcome the huge infant mortality rate. In Ethiopia 75 babies out of 1,000 died in 2012 before their first birthday. In Norway that same year only 3 out 1,000 babies died … When they grow up they also die, although the rate is a bit lower, so you can say that African teenagers are very lucky, and actually they are strong and handsome, a consequence of the natural selection – the best suited will survive.

En general los niños africanos lloran poco. Cuando son bebés y tienen hambre se agarran a la teta de la madre con gran soltura, y cuando se destetan porque ha llegado un hermanito aprenden a controlar el hambre y las dificultades. He viajado en incontables autobuses y matatus donde se apretujan hasta reventar niños, adultos y animales varios, niños pequeños que aguantan horas de viaje de pie en el pasillo, sin rechistar, sin agua, sin comida, sin consuelo.

In general, African children cry rarely. While they are still toddlers and are hungry they grab their mom’s teats with great skill. When they are not breastfed anymore because a new sibling has arrived, they learn to control their hunger and to overcome obstacles. I’ve travelled in countless buses and matatus where children, adults and animals squeeze, small children standing on foot in the aisle for hours without complaints, without water, without food, without comfort.

Se divierten como todos los niños, con lo que tienen a mano. En España tienen a mano el televisor y la consola, en Etiopía una rueda y un palo bastan para pasarlo bien, o una pelota. En los pueblos persiguen a los blancos en espera de que les caiga algo, en las ciudades sólo nos miran con envidia, tenemos cosas a las que ellos no pueden aspirar.

They have fun the same way all children over the world have, with what they have at hand. In Spain children have got TV sets and games console, in Ethiopia a wheel and stick, or a ball, are enough to have fun. In the villages they chase the white “faranji” waiting to get something, in the cities they only look at us with envy, we have things they never won’t have.

La última foto me resulta particularmente emocionante. La tomé en la residencia de la Omo Child Foundation, una ONG con sede en Jinka, el centro administrativo del Valle del Omo, al sur de Etiopía. En las tribus Hamer y Karo existe la superstición de que ciertos niños están malditos, son “mingi” y hay que matarlos para ahuyentar la mala suerte. Las razones son variopintas: porque hayan nacido fuera del matrimonio, o porque no les crezcan bien los dientes de leche, o por lo que sea.

The last picture moves me deeply. I shot it in the house of Omo Child Foundation, an NGO based in Jinka, the administrative capital of Omo Valley, South Ethiopia. In Hamer and Karo tribes people believe evil spirits or a curse will bring ill fortune (drought, famine, disease and death) to their villages if “Mingi” children are not killed. A child can be declared Mingi for several reasons – if they are born out of wedlock, or if they have some imperfection in their baby teeth. Being declared Mingi almost always means death of the child. The tribe will leave the child alone in the bush without food and water or will drown the child in the river.

Esta ONG fue fundada hace unos 12 años por un joven karo, Lale Labuko, que de adolescente descubrió horrorizado la desaparición de un bebé. Más tarde se enteró que había tenido dos hermanitas “mingi” que habían sido asesinadas. El inició la Fundación con la ayuda de John Rowe, reputado fotógrafo.

The NGO was found some 12 years ago by a young Karo boy, Lale Labuko, who discovered with horror the disappearence of a bay in his village. Later on he found out two of her sisters had been killed because mingi curse. Helped by the reputed photographer John Rowe he established the foundation.

Yo descubrí Omo Child hace aproximadamente un año, de casualidad. Buscaba fotografías de Steve McCurry y me salió este vídeo, de ahí salté a la página de John Rowe, y de ahí al sitio de la fundación. La historia me pareció tan brutal que inmediatamente me suscribí a una aportación mensual, cosa que invito a hacer a todos.

I discovered Omo Child a year ago by chance. I was looking for Steve McCurry photos and this video emerged. From there I jumped to John Rowe site and from there to the Foundation site. The story was so brutal that I inmediatelhy became a regular contributor, which I invite you all to do.

Así que la primera cosa que hicimos al llegar al Valle del Omo fue visitar la casa de los niños en Jinka. Actualmente la residencia alberga 37 niños que reciben cuidados y una educación, desde luego en mucho mejores condiciones que en sus poblados de origen. Los más pequeños dan clases allí mismo, los mayores acuden a una escuela de Jinka, y en el futuro esperan mandarlos todos a la Universidad.

So the first thing once we arrived to Omo Valley was to visit the children house in Jinka. By now the nursing home shelters 37 children who are being care and receive an education in much better conditions than in their origin villages. Smaller children receive education in the house, the elder ones attend school in Jinka, and in the future they will go to college.

African bars

Los bares etíopes son como todos en Africa: sucios, poco surtidos, cerveza caliente, pero sobre todo destartalados, ni siquiera parecen bares. Los turistas no entran jamás en un auténtico bar africano salvo que esté occidentalizado, diseñado específicamente para atraer al turista, que también los hay en Addis, o que ofrezca comida y no haya otra cosa a mano.  Y es una pena porque precisamente en esos locales es donde puedes contactar con la gente del lugar sin que te pidan dinero.

Ethiopian bars are no exception to the rest of African countries – they are dirties, badly assorted, warm beer and above all, they are shabby, they don’t look like a bar. Tourists never go into a real African bar unlesss it looks like a westernize bar, specifically staged to attract the tourist, or if it serves food and there is anything else at hand. And this is a pitty because just in these places you can easily get in touch with locals that won’t ask you for money, maybe people are so astonished to see a tourist in such a place.

Pueden parecer tétricos a primera vista, en realidad lo son, pero cuando te sientas y pides algo sencillo como té resultan muy cómodos: nadie te molesta, puedes observar la vida a tu alrededor, entrar en contacto con la gente del pueblo, y además son increíblemente baratos pues no están acostumbrados a despellejar al turista en esos sitios. En un bar de Lalibella yo me tomé un té aromatizado buenísimo por 1 birr, el equivalente a 0,039 euros, ni siquiera 5 céntimos de euro, en animada conversación con un monje muy interesado en ver las fotografías que había hecho.

Bars can look gloomy at first sight, actually they are, but when you sit down and order something simple like a tea they turn out to be very comfortable. Nobody bothers you, you can watch the real life of a village, contact local people, and of top of that they are incredibly cheap because they are not used to cheat the tourist in those places. In a Lalibella bar I had an excellent aromatized tea for 1 birr, the equivalent of €0.039, not even 5 cents, while keeping a chat with a monk very interested in seeing the pictures I had shot.

Karo tribe

La muchacha de la foto estaba amasando sorgo en el interior de una cabaña, y todo su atuendo y adornos son completamente Hamer, con los que comparten además lenguaje. Su collar indica que es primera esposa. En un futuro compartirá marido hasta con otras tres. El niño lleva la típica pintura a base de tiza, y por supuesto ambas fotos fueron religiosamente pagadas, qué le vamos a hacer. Los Karo son una de las tribus más pequeñas del Valle del Omo, unas 3.000 personas, en comparación con los 40.000 Hamer.

The girl of the picture was grinding sorghum inside a hut, and all her attire and ornaments are Hamer, a tribe with which they share also the language. Her necklace shows that she is a first wife. In a future she will share husband with other three wifes. The boy wears the typical chalk painting and, of course, both photos were religiously paid, no way to do otherwise. The Karo are one of the smallest tribes in the Omo Valley, around 3,000 people, compared to the 40,000 in Hamer tribe.

El poblado Karo fue el último visitado de nuestro recorrido por las tribus del Valle del Omo, y llegábamos muy cansadas después de haber recorrido en jeep durante seis días horas y horas de caminos demoledores. Cinco poblados, cuatro mercados y una ceremonia ritual. Al día siguiente visitábamos el mercado de Turmi, donde habíamos establecido durante unos días nuestro cuartel general en un indescriptible hotel llamado Tourist Hotel, mejor no recordarlo. Yo estaba tan saturada de discutir precios, de oir la cantinela “money, money”, y de pelearme con turistas chinos que metían la cabeza en todas las fotos, que me quedé cómodamente sentada tomando cerveza fría en el bar del mercado. Había un billar muy animado, un porche a la sombra con cómodas sillas, una guapa chica preparaba la ceremonia del café, y al final fueron recalando todos los turistas que habían ido al mercado. Creo que hice dos fotos por aquello de decir “estuve aquí”.

The Karo village was the last one visited in our itinerary through the Omo Valley tribes, and we arrived exhausted after six days riding a jeep through devastating roads. Five villages, four markets and a ritual ceremony, this can be the summary. The day after we were to visit the weekly market in Turmi, where we had established our quarters in an indescribable hotel called Tourist Hotel. Once in the market I was so fed up with arguing prices constantly, with hearing the same old story “money, money”, with struggling Chinese tourists that spoiled all the shots, that I stayed comfortably sat in company of a cold beer in the market bar. There was a very lively pool table, a shadowed porch with comfortable chairs, a beautiful girl preparing the traditional coffee ceremony, and finally all the tourists visiting the market came by. I think I shot a couple of photos just to say “I was there”.

El próximo día iremos al norte de Etiopía para no aburrir al personal con las tribus. Next day we will go to North Ethiopia, I’m afraid you will get bored with the tribes.

A Hamer bull jumping

En el sur de Etiopía fuimos a ver el famoso “salto de toros”, de la tribu Hamer, que es un ritual de iniciación de los muchachos que han alcanzado la edad para casarse, 16 ó 17 años. El chico tiene que saltar una hilera de unos 10 bueyes, cuatro veces, completamente desnudo. Cuando fuimos nosotras me extrañó ver que el saltador tenía ya una edad, vamos, que se le había pasado el arroz. Pregunté al guía: tenía 35 añazos. Luego le he visto fotografiado haciendo diferentes “saltos” en distintos folletos turísticos, incluso puede verse en YouTube en una grabación de 2010 … Ese día seríamos unos 20 turistas viendo el ritual de los latigazos a las muchachas y el famoso “salto”. Cada turista pagaba una cantidad sustanciosa por ver el espectáculo, 20 dólares, y el día anterior había habido otro ritual, y probablemente al día siguiente también. No creo que haya tantos muchachos casaderos en cada poblado …. El ritual ha devenido espectáculo gracias a que todos pagamos por verlo, mea culpa.

In South Ethiopia we went to see the famous “bull jumping” in a Hamer village, which is a rite of passage for men coming of age. The man must jump over a line of around 10 bulls four times completey nude without falling. The day we assisted to the event I was surprised by the aspect of the jumper, he didn’t look at all like a boy coming of age, and the guide told us he was 35 years old. Afterwards I’ve seen pictures of the same man jumping the bulls in different brochures, you can see him even in a 2010 recording in YouTube … That day we were around 20 tourists seeing the ritual of men whipping the bare backs of women and the “bull jumping”. We paid a high amount of money, $20, each of the tourists, and the day before there have been the same ritual, and probably also the day after. I don’t think that Hamer village has so many boys coming of age … The ritual has become a show because we all pay for seeing it, “mea culpa”.